viernes, 7 de agosto de 2026

[Trasfondo] Los designios de Tzeentch

 ¡Buenos días! La ración de trasfondo de hoy recae en manos de Tzeentch, pero igual que a veces es tremendamente complejo e incomprensible...otras la destrucción es cristalina, y este es el caso de aquel que confía en Galrauch, como nos cuenta BamBam que lo llevó al evento de Puertos del Viejo Mundo.




El cielo de las Tierras del Sur se tornó en un verde malsano, como si el propio firmamento hubiese enfermado. Bajo aquel resplandor, incluso los caóticos guerreros del norte sintieron un estremecimiento. El Cometa de caía del cielo como un martillo de piedra bruja, y su llegada agitaba a los muertos y desgarraba el velo entre mundos.

Fue entonces cuando Thorfin, hijo de Tors, recibió la visión. No un sueño, sino una orden. Una voz doble —serpentina y demoníaca— le habló del Primero de los Dragones del Caos: Galrauch, cuyo nombre era una cicatriz en la historia del mundo. Moraba en algún lugar de las Montañas del Fin del Mundo, aprisionado por su propia mente, entre su furia y la voluntad del Gran Conspirador.

Thorfin obedeció.

Siguiendo las imágenes de sus visiones, condujo a su hueste hasta las ruinas espectrales de Karak-Vlag, la fortaleza enana exterminada tras el último despertar del dragón. Allí, el guerrero realizó un ritual prohibido: ofreció las almas de cien elegidos para romper el letargo del dragón.

La montaña tembló. 

El aire vibró como metal al rojo vivo. 

Y un rugido anunció el retorno del monstruo.

Galrauch observó a Thorfin y lo reconoció por lo que era: no un aliado, sino un instrumento. Detrás del dragón marchó la hueste, mientras las noticias de su resurgimiento corrían como la pólvora. Enanos, elfos y hombres temblaron al oír su nombre.

Pero Thorfin tiene un objetivo mayor.

Busca Atlaxi-Zol, la ciudad perdida donde duerme el Péndulo Orbital, un mecanismo capaz de alterar el eje del mundo. Si Hombres Lagarto y Altos Elfos planean usarlo para repeler el cometa, Thorfin hará lo contrario: asegurarse de que el impacto distorsione la realidad y abra un portal eterno hacia el Caos.

Los demás buscan salvar el mundo. 

Thorfin busca romperlo.

En Galrauch, ese propósito encuentra un eco perfecto: destrucción, cambio, y ruina.

Mientras el cometa crece en el cielo verde, el dragón ruge. 

Y su rugido acerca una cosa de manera inexorable: 

¡El Fin de los Tiempos ha comenzado!

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