¡Buenos días! Hoy nos salimos de lo habitual con un relato de trasfondo, que nos ha compartido Aika. Pero no es cualquier trasfondo, es un trasfondo para situar una banda en Mordheim. ¿Cómo?¿Amazonas en Mordheim? Bueno, pues para eso el relato...
Las cinco habían sido traídas a
Mordheim para ser vendidas como esclavas.
Primer error de sus captores: guardar las extrañas y valiosas
pertenencias de las cinco Amazonas y no tirarlas por la borda del barco a la
primera de cambio.
Fueron compradas junto con sus
armas por un gordo mercader aficionado a estas exóticas mujeres, todas juntas,
y las llevó a su mansión. Ya disponía de cinco chicas más.
Segundo error de sus captores: no separar a las esclavas. No
contentos con ello, juntaron a diez Amazonas en un mismo harén, en una mansión
que no disponía más que de ocho guardias, muchos de ellos beodos la mayor parte
del tiempo.
Cuando llegaron a la mansión, las
cinco chicas que la habitaban se miraron extrañadas. Sus captores no se dieron
cuenta de que habían traído a una sacerdotisa y a cuatro guerreras consumadas.
No necesitaron hablar. Todas ellas sabían lo que tenían que hacer. Tlahuica y
Xilthara, guerreras tótem, contaron guardias y calcularon distancias y puntos
débiles. Zyanya y Xamira, campeonas, no quitaron ojo a sus pertenencias: cuando
se las llevaron, contaron cuantas puertas abrían y cerraban, cuanto tiempo
transcurría entre que pasaban de una estancia a otra y lo memorizaron. Las
chicas que ya habitaban la mansión, menos expertas en combate, se prepararon
para la lucha.
Tercer error de sus captores: minusvalorar las capacidades de unas
chicas bonitas.
Aquella misma noche, el gordo
mercader quiso probar la mercancía y se llevó a Thalassa, la sacerdotisa, a sus
aposentos. La sacerdotisa comenzó a emitir un suave canto que durmió al
mercader y al guardia de la puerta en un apacible sueño.
Cuarto error de sus captores: no
cortarle la lengua a una sacerdotisa Amazona.
Una vez el orondo mercader quedó
dormido, tuvo el dudoso honor de morir ahogado en sus propios orines. Cuando
dejó de respirar, Thalassa sacó la cabeza del mercader del orinal y abrió la
puerta. Efectivamente, el guardia también estaba dormido. Lo degolló con su
propia espada y se dirigió al harén. No hace falta entrar en detalles, pero lo
que aconteció después de que Thalassa liberase a sus compañeras fue una alegre
matanza en la que Tlahuica y Xilthara dieron rienda suelta a sus adorables
instintos asesinos, con una perturbadora e innecesaria cantidad de patadas en
la entrepierna, puñetazos a caras ya demasiado deformadas y empalamientos muy
creativos con objetos cotidianos varios.
Quinto error de sus captores: seguir respirando.
Ahora
recorren Mordheim como depredadoras, buscando botín, reputación y haciendo ver
a sus enemigos los errores cometidos de formas notablemente contundentes, como
un disparo entre ceja y ceja o una mandíbula voladora que seguramente no se
vuelva a unir jamás a su propietario.
- Thalassa. Sacerdotisa con espada y mejora de Liderazgo +1
- Tlahuica. Guerrera tótem con casco, espada, garra de los ancestrales, mejoras de atributo +1 ataque y +1 fuerza.
- Xilthara. Guerrera tótem con casco, espada, garra de los ancestrales y mejora de atributo +1 ataque.
- Zyanya. Campeona con espada, casco, báculo solar y mehora de atributo +1 HP.
- Xamira. Campeona con espada, casco, báculo solar y mehora de atributo +1 HP.
- Itzel. Exploradora con honda y espada.
- Yaretzi. Exploradora con honda, rodela y espada.
- Zaraya, Citlali y Maixara. 3 guerreras amazonas con honda, rodela y espada.


No hay comentarios:
Publicar un comentario