lunes, 27 de abril de 2026

[Trasfondo] Huida entre las sombras

 ¡Buenos días! Hoy nos salimos de lo habitual con un relato de trasfondo, que nos ha compartido Aika. Pero no es cualquier trasfondo, es un trasfondo para situar una banda en Mordheim. ¿Cómo?¿Amazonas en Mordheim? Bueno, pues para eso el relato...


Las cinco habían sido traídas a Mordheim para ser vendidas como esclavas.

Primer error de sus captores: guardar las extrañas y valiosas pertenencias de las cinco Amazonas y no tirarlas por la borda del barco a la primera de cambio.

Fueron compradas junto con sus armas por un gordo mercader aficionado a estas exóticas mujeres, todas juntas, y las llevó a su mansión. Ya disponía de cinco chicas más.

Segundo error de sus captores: no separar a las esclavas. No contentos con ello, juntaron a diez Amazonas en un mismo harén, en una mansión que no disponía más que de ocho guardias, muchos de ellos beodos la mayor parte del tiempo.

Cuando llegaron a la mansión, las cinco chicas que la habitaban se miraron extrañadas. Sus captores no se dieron cuenta de que habían traído a una sacerdotisa y a cuatro guerreras consumadas. No necesitaron hablar. Todas ellas sabían lo que tenían que hacer. Tlahuica y Xilthara, guerreras tótem, contaron guardias y calcularon distancias y puntos débiles. Zyanya y Xamira, campeonas, no quitaron ojo a sus pertenencias: cuando se las llevaron, contaron cuantas puertas abrían y cerraban, cuanto tiempo transcurría entre que pasaban de una estancia a otra y lo memorizaron. Las chicas que ya habitaban la mansión, menos expertas en combate, se prepararon para la lucha.

Tercer error de sus captores: minusvalorar las capacidades de unas chicas bonitas.

Aquella misma noche, el gordo mercader quiso probar la mercancía y se llevó a Thalassa, la sacerdotisa, a sus aposentos. La sacerdotisa comenzó a emitir un suave canto que durmió al mercader y al guardia de la puerta en un apacible sueño.

Cuarto error de sus captores: no cortarle la lengua a una sacerdotisa Amazona.

Una vez el orondo mercader quedó dormido, tuvo el dudoso honor de morir ahogado en sus propios orines. Cuando dejó de respirar, Thalassa sacó la cabeza del mercader del orinal y abrió la puerta. Efectivamente, el guardia también estaba dormido. Lo degolló con su propia espada y se dirigió al harén. No hace falta entrar en detalles, pero lo que aconteció después de que Thalassa liberase a sus compañeras fue una alegre matanza en la que Tlahuica y Xilthara dieron rienda suelta a sus adorables instintos asesinos, con una perturbadora e innecesaria cantidad de patadas en la entrepierna, puñetazos a caras ya demasiado deformadas y empalamientos muy creativos con objetos cotidianos varios.

Quinto error de sus captores: seguir respirando.

Ahora recorren Mordheim como depredadoras, buscando botín, reputación y haciendo ver a sus enemigos los errores cometidos de formas notablemente contundentes, como un disparo entre ceja y ceja o una mandíbula voladora que seguramente no se vuelva a unir jamás a su propietario.





- Thalassa. Sacerdotisa con espada y mejora de Liderazgo +1

- Tlahuica. Guerrera tótem con casco, espada, garra de los ancestrales, mejoras de atributo +1 ataque y +1 fuerza.

- Xilthara. Guerrera tótem con casco, espada, garra de los ancestrales y mejora de atributo +1 ataque.

- Zyanya. Campeona con espada, casco, báculo solar y mehora de atributo +1 HP.

- Xamira. Campeona con espada, casco, báculo solar y mehora de atributo +1 HP.

- Itzel. Exploradora con honda y espada.

- Yaretzi. Exploradora con honda, rodela y espada.

- Zaraya, Citlali y Maixara. 3 guerreras amazonas con honda, rodela y espada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario