¡Buenos días! Dicen que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Vamos, como las piernas de un enano. Y hoy en el relato de trasfondo tenemos un pequeño escrito que Marcus Brody redactó camino del evento de campaña de Puertos del Viejo Mundo en el que Grombrindal se iba a personar.
Un día Grombrindal se aburría terriblemente, estaba de un humor de perros y presentía algún mal cercano. Con esos ánimos fue a la taberna como cada día, a por cerveza, y allí encontró una discusión entre dos grupos de Barbaslargas. Unos decían que era mejor combatir con arma de mano y escudo, mientras el segundo grupo prefería las hachas a dos manos. El ambiente en la taberna se estaba caldeando, y viendo a su amigo Marcus Bugman tras la barra, Grombrindal tuvo una gran idea, y exclamó:
- ¡Yo seré árbitro y juez en vuestra apuesta, pero para juzgarlo debemos dar un paseo alrededor de las montañas y buscar un blanco digno de nuestras hachas! ¡Los enanos que quieran unirse, y mi guardia real vendrán con nosotros!
Así conseguía dos gemas de un solo golpe de pico, combatir su aburrimiento, y tener un pequeño contingente para explorar y enfrentarse a los males que presentía en su cabeza. A Bugman, antes de que todo el mundo terminase de abandonar la taberna camino a las puertas del Karak, le comentó,
- Coge uno de tus trapos rúnicos, el de la cerveza,
que tú te vienes.

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