domingo, 28 de junio de 2026

Haro 2026: Un torneo para auténticos Perros de la Guerra

 ¡Buenos días gente de bien! Hoy estaremos de resaca del I Martillo de Magritta, pero aprovechando que el viernes os dejamos el trasfondo de los mercenarios de Jefe Orko para los I Juegos Inquisitoriales de Haro, parece una ocasión genial para compartir su crónica de un evento único y con muchísima personalidad, reforzando el aspecto más narrativo y gamberro de Warhammer.




Saludos a tod@s. Jefe Orko de nuevo contando sus andanzas tras volver del frente de guerra.

Esta historia comienza en el momento de la comida en el pasado torneo de Sajazarra 2026, allá por marzo. Allí, circulaban rumores acerca de que en Haro habría este año un torneo sólo para Mercenarios (Tilea, Estalia y los mercenarios), cosa que despertó el interés de mi compañía mercenaria, el Crisol Dorado. Tras el torneo de Sajazarra, tenía intención de retomar mis pielesverdes para los eventos, pues las malas lenguas me acusan de no ser un auténtico orco por no sacarlos a pasear. Pero si esto se llevaba a cabo, les iba a dar una última oportunidad de batirse el cobre.

Y equilicuá, su organizador, Iván, compañero de Aquí está la Partida, nos convocó a mí y a unos pocos de valientes más a la llamada a lasarmas.

Al leer las bases de este torneo, me encantó todo lo que se planteaba en ellas, así que decidí colaborar escribiendo un pequeño trasfondo para ambientar el evento planteado. Mi primo Cordo lo subirá por aquí también en algún momento (Nota de Cordo: Publicado el pasado viernes). A Iván le gustó, así que yo muy contento por poder aportar.

Otros compañeros del hobby (Warlogs, Aventum y Zilar Bizar) también arrimaron el hombro para que el acabado final fuese el que organizador buscaba.

Y ahora vamos al lío de verdad.

Nos juntamos 12 veteranos mercenarios listos a ganarnos el pan y el oro en la batalla, y la verdad es que fue todo una auténtica pasada absoluta, que paso a narraros.

Si os preguntáis de donde sale tanto mercenario, las bases admitían hacer proxis de unidades con otras miniaturas en caso de que no las tuvieras. Aun así, yo tuve delante a 2 rivales con unidades mercenarias de verdad, completamente pintadas; y un tercer rival con unidades perfectamente representadas sin ningún tipo de lugar a errores.

Jugaríamos 3 partidas, empleando 6ed Ampliada, reglamento anotado y con las reglas de huida y persecución de 7ed. Todos emplearíamos la única facción de mercenarios. Entre cada ronda habría una fase de subastas, donde según las monedas que ganásemos en la batalla jugada, podrías ir reclutando nuevas tropas para las batallas que se avecinaban. Así mismo, los 2 personajes del ejército, tenían a su disposición posibilidad de mejorar o tener secuelas según fueran las cosas en la batalla. Vamos, que pintaba chulo, chulo.

Nota de Cordo: 12 generales y ningún ejército...

Recluta tus tropas.

Cada jugador comenzaba con una lista de 1000 puntos, en donde no había pagador, ni era necesario tener un capitán específico para sacar unidades de otras razas (enanos, ogros, elfos…). Todos teníamos que llevar 1 mago y 1 capitán humano como general. Los regimientos de renombre estaban permitidos.

Así pues, aquí os planteo brevemente mi lista:

  • Capitán humano general con arma a 2 manos, armadura pesada y Corona de Luccini.
  • Hechicero del saber de los cielos de N2 de magia.
  • 5 Caballería ligera con músico.
  • 15 Piqueros con armadura ligera y grupo de mando completo.
  • 10 Ballesteros.
  • 16 Compañía del Leopardo: Piqueros con armadura ligera; Leopold con armadura pesada, espada y pistola.
  • 2 Ogros Sueltafuegos.
  • 9 Duelistas con 2 armas de mano, músico y campeón.
  • 1 Olla caliente halfling.

 



Comienzan los juegos del Inquisidor.

Antes de la primera batalla, cada uno de nuestros personajes (capitán y mago) tenía una poción de heroicidad en donde según el resultado al beberla, podríamos optar a adquirir una habilidad, no ocurrir nada, o sufrir una secuela. Todo cristo se enchufó la poción, claro, aunque no era obligatorio. Para mamarrachadas no habíamos venido. Entre los aguerridos veteranos, se hallaba un viejo enemigo con el que había cuentas que saldar: el cruel Aika de la infame Ordo Navarrorum. Y no desaproveché la oportunidad, envenenando su pócima… Aika perdió su general entre estertores y espumarajos verdes y las risas de todos los presentes…por el resto del evento (eso para que vuelvas con un maldito dragón forestal); mientras que mi mago consiguió resistencia mágica 1.

Nota de Cordo: ¿Recurriste a los servicios de tu hermano eh?

Si lo que os cuento os parece muy extremo, no sigáis leyendo. La asquerosa vida de un mercenario es dura y “divertidísima”. Si creías que esto sería un torneo al uso, sólo os merecéis ser pasto para los cuervos.

Después, el inquisidor nos ofreció una carta de equipo: había 2 mazos, uno épico pero con cosas chungas y otro básico. No hizo falta mirarse las caras, todo cristo a por el épico, y al que le toque la chunga que Myrmidia se la bendigue.

Un servidor consiguió armaduras de placas para una de sus unidades. Ni tan mal.

Iván nos entregó una hoja de control cuuuurradísima donde poder acceder a las tablas de secuelas, habilidades arcanas (magos) y habilidades de combate (capitanes), y poder al mismo tiempo anotar los avatares del destino de tu compañía. El nivel de detalle de las habilidades y secuelas era la ostia: 20 resultados para cada tabla, ahí es nada. Ojo cuidao, que había que poner nombre a cada personaje y no valía una payasada de mierda como Aitor-tilla, Elvis-Tec, Elton-Tito o el Condemordelapradera. Estábamos en Haro, amigo, peleando a sangre y fuego, ósea que métete en el papel.

 



Marchamos a la guerra.

Mi primera partida fue contra Omar, perro de guerra que apostaba por bloques de piqueros como yo, y venía cargadito de ogros. Mientras que en el centro de batalla afloraba el más puro estilo estaliano, el de quién a hierro mata a hierro muere, mis halflings tuvieron que gastar el rancho entero de la compañía en su catapulta tras 3 disparos para conseguir acabar con el hechicero enemigo y su escolta de ballesteros. Fue un partidón, muy entretenido y divertido que acabamos en empate. Sin embargo, acabar con los personajes enemigos te otorgaba 3 monedas de oro adicionales, pues aquí no hay puntos de victoria si no monedas para las subastas.

Ganamos una carta de equipo adicional, y los personajes en pie una habilidad extra, o secuela extra en el caso de haber muerto. El Crisol Dorado hacía honor a su nombre y mi hechicero tenía ahora una TSE 5+, mientras que mi capitán ahora atacaba siempre por orden de iniciativa. Ah, y el estandarte de una de mis unidades, funcionaba a partir de ahora como portaestandarte de batalla… ¡Caaaaabrones, venid a por mí!





Gasta tu paga para vivir otro día.

Tras la primera batalla comenzó la subasta, pues había tropas que reclutar. Literalmente, teníamos monedas de oro (venga va, eran de plástico, pero eran monedas amarillas), bolsa para guardarlas y demás atrezo para creer de verdad que ibas a reclutar nuevas tropas.





Hubo 2 tipos de subastas: 1 primera subasta oculta (donde el inquisidor ofrecía 3 tropas y secretamente pujabas por una si querías) y luego la subasta tradicional, donde se exponían las tropas y los jugadores nos sacábamos los ojos por conseguirlas derrochando el oro ganado. El programa ese de “Subastas a lo Bestia “es un mierda comparado con lo que se vivió allí. Fue la risión: que magnífica idea, que divertido y que risas…absolutamente genial.

Aquí conseguí 10 arqueros campesinos y un ogro comehombres con ristra de pistolones gastando todos mis cuartos, que me acompañarían en mis 2 contiendas restantes.



Hora de ajustar cuentas.

Mi segunda batalla fue contra mi mencionado viejo enemigo, Aika. Haciendo gala de sus peores artes, su mago y ahora general del ejército con L6 (ahora vas y lo cascas majo) había reclutado nada menos que 40 zombis en una sola unidad y una catapulta.

De nuevo una batalla divertidísima, en donde mi comehombres recién fichado me salvó de los cadáveres andantes turno tras turno y donde todo se decidió en el sexto turno a una tirada de liderazgo a 9, tras una estratégica carga del enemigo sobre mi bloque de piqueros en el centro de la mesa. Recordar el viejo dicho mercenario “no salgáis de Estalia nunca sin la Corona de Luccini”. La sierpe de Aika, ya sabe cómo las gastan algunos del Duero pa´bajo. Victoria a mi favor.

En esta partida conseguí otras 9 monedas en forma de tesoro disperso por el campo de batalla y otra cartita de equipo: uno de mis campeones de unidad sería ahora hechicero de N1. Vaaamos ahí.

En la fortaleza del Inquisidor.

Después del descanso para comer y comentar los avatares de la mañana, tocaba ahora la lucha de pozo en la fortaleza del inquisidor.

Aquí Iván nos dividió en 3 grupos de 4: los que habían mordido el polvo, los que se lamían las heridas, pero con la cabeza alta, y los duros de pelar. Ojo cuidao, que yo me encontraba entre estos 4 (por una vez en la vida, no estoy en el pozo tras la 2da ronda de un torneo, aunque sea uno de 12 personas).

Los 4 jugadores de cada grupo tiraban 2 dados a la vez. El primero que obtuviera dobles ganaba habilidad y carta épica; el segundo, habilidad y carta mundana; el tercero, habilidad; y el que quedaba para el final se comía una secuela.

Aquí conseguí que mi mago, que fue quien acudió a batirse el cobre al pozo, tuviera ahora una espada mordisco de acero y redujera en 1 la dificultad a la hora de lanzar hechizos.



Ahora venía ya la segunda subasta donde había que echar el resto, pues los pesos pesados se prestaban a combatir por el mejor postor (bloques de 8 toros, minotauros, ogros dragón, pieles de lobo, gigantes, jinetes de rhinobuey...). La primera subasta fue divertidísima, la última delirante total: generales viendo a ver que se llevaban pagando fortunas por tropas; otros ofreciendo sus propias tropas por conseguir más oro; negociantes que por esperar el momento oportuno consiguieron auténticas gangas y gente que lloraba por no poder gastar sus dos últimas monedas en nada.

En el Crisol Dorado ingresaron ahora un gigante y 3 caballeros del grial. No todo es rajar y cortar en la vida mercenaria. Negocia bien, tu vida depende de ello.

 


Muerte al atardecer.

Mi última batalla fue contra Josu, el cual había contratado a los mejores chupatintas de Marienburgo a la hora de acudir a la subasta ¡Myrmidia de todos los santos! ¿pero a cuántos ha reclutado este Josu? En esta batalla el lado de la mesa me condicionó bastante la estrategia; pero en la guerra a veces se combate donde se puede y otras donde se quiere.

Dura y chulísima batalla, donde Josu supo hacer desde el principio. La suerte de los dados, hizo que en los últimos turnos consiguiera recuperarme poco a poco y remontar hasta un empate: gracias a los 3 caballeros del grial, sí señor (me consiguieron ellos solitos 500 pv de los 900 en total que conseguí), y a un cometa de Casandora bien tirado (el primero que meto en mis 30 años de jugador de WH). Un nuevo empate y un magnífico cierre con Josu.

 

Honor a los vencedores (que fuimos todos los que acudimos al evento…)



Para acabar llegó la tanda de premios. Y aquí ya es cuando me quedo sin palabras.

Aika quedó en el último puesto y en lugar de recibir una cuchara de palo, se llevó la mismísima hacha de Gotrek Grunisson tamaño real, nada menos.



Adrián fue el aguerrido vencedor como lo muestra su martillo Gal-Maraz, también tamaño de la realeza.



Un servidor recibió trofeo al general más fullero (Matarreyes me dijiste que era, o algo así; ¿fullero yo?). Por algo el general de mi compañía se llama Bram El Halcón Infame.



Y hubo otros muchos más. Disculpad compañeros que ahora no los recuerde.

Cada uno de los agraciados además nos llevamos también una lámina enmarcada alucinante de bonita. Y todos los demás también recibieron láminas de la misma calidad. A mí me da Iván, que con todo esto has palmado pasta.

 





 







Nota de Cordo: Por estos premios sí que se me cae la baba. Genial idea.

Despedida y Cierre.

Y eso fue todo. Fue un día bien grande, uno de los mejores que yo he vivido en torno al hobby de WHF, uno que no vivía desde hace muchos años.

El nivel de calidad, de cuidado, de meticulosidad, de detalle en todo el evento creado fue excepcional. Desde las cartas de equipo tipo Munchkin hasta los trofeos y por supuesto los regalos de las láminas. Sin embargo, lo mejor de todo para mí fue lo extremadamente divertido que fue, una locura. Aquí no había competición sino diversión al 200% jugando a WHF, sintiendo de verdad que eras un duro mercenario peleando por sobrevivir.

Creo que Haro marca un antes y un después en mí. Un servidor va a priorizar este tipo de eventos en favor de los torneos clásicos de 3 rondas competitivas, pues es lo que me pide el cuerpo. Si en algún momento vuelvo al sarao de organizar algo, tened por seguro que será algo así.

Y por ir acabando, si este torneo es una despedida como decías, he sido realmente afortunado de haber podido participar en él; ha sido un auténtico lujo. Si hay un futuro Haro, este pielverde no faltará, tenedlo por seguro.

Sin más, gloria al alto inquisidor y de todo corazón muchísimas gracias.

Jefe Orko.

PD: El evento ha sido patrocinado por Jack Daniels, a las fotos me remito.



7 comentarios:

  1. Muy buen artículo, enhorabuena. Me quedo con lo que comentas de los caballeros del Grial. Espero que sirva para darle un buen arreón a esos bretonianos que tienes entre manos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Poco a poco Fran. Los tambores de guerra de mis tribus pieles verdes vuelven a sonar...

      Eliminar
  2. Efectivamente tio Cordo, todo lo malo se pega de tener en la familia un skaven. Yo no pruebo la cena de navidad hasta q no veo que él ha comenzado a degustarla...

    ResponderEliminar
  3. Que pedazo de crónica, si señor.
    Confirmo que el ambiente era espectacular, las mesas con una esceno bien chula y las laminas de regalo un detalle increíble.

    ResponderEliminar
    Respuestas

    1. Una lástima que sólo pasaras a saludar. Para la próxima espero verte de mierda, sudor y sangre hasta el cuello, si es que eres un auténtico perro de guerra...Nos vemos en la siguiente.

      Eliminar
  4. Me parece una genialidad en su totalidad.
    Tanto la ambientación, como todos los detalles que se curraron están guapísimos. Me encanta lo de que se ganen monedas en lugar de puntos, lo de las pujas tiene pinta que fue uno de los momentos estrella del torneo y lo de las cartas Munchkin ya es la guinda.
    Felicitaciones para los organizadores por ese pedazo de torneo tan original.

    ResponderEliminar
  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar