Acercaos compañeros y escuchadme bien. Parece ser que Narbek no estaba muerto, que dice que estaba de parranda. Tremenda juerga se ha corrido el mamón desde Abril entonces...pero bueno, que os lo cuente él, que tiene que cerrar su escalada de los lectores de 2021 para fijar nuevas metas.
Como decíamos ayer…
Pues sí, he vuelto. Algunos os preguntaríais dónde me había metido, otros es posible que me hubierais olvidado por completo. Y es que, a lo tonto, llevo desde abril sin escribir ni un solo artículo. La friolera de 8 meses, ahí es ná…
¿Y qué he
estado haciendo? Pues pintando mucho no, desde luego. Este año ha sido bastante
regulero, con apenas 100 minis pintadas y 13 regaladas contra 150 y pico
entradas. Sí, termino en negativo. Golpe de remo.
Nota de Cordo: Has estado entrenando en cuerpo y alma para el título de cuchara de palo, no lo ocultes amigo.
Mi objetivo
inicial era montar una campaña narrativa y no sé qué pollas cuantas
cosas más, con mogollón de escenografía selvática, mercenarios y personajes
propios. Pero, ¡ay, amigos!, la motivación pasó más rápido de lo que Cordo es
capaz de decir «Te lo dije» y todo terminó abandonado en el baúl de los
proyectos inconclusos y pospuestos indefinidamente.
Llevar el peso de un proyecto de esa magnitud en solitario no es moco de pavo, cosa que noté especialmente en mi bolsillo. Apenas habían pasado 3 meses del año cuando me di cuenta de que me estaba dejando una pasta en el hobby. Demasiada pasta. Así que decidí establecerme un gasto máximo mensual que he mantenido con relativo éxito el resto del año, por lo que en ese aspecto me doy con un canto en los dientes. Y el año que comienza pretendo seguir dicha senda.
Pero no solo fue el bolsillo resentido lo que me hizo perder la motivación, porque en ese caso solo me habría despistado y al menos habría pintado otras cosas.
Lamentablemente,
ha sido algo general que me asaltó a mitad de año y me ha lastrado hasta
prácticamente finales. La VidaReal™ golpeó con fuerza y entre reformas,
cursos, trabajo y demás mierda cosas, no he tenido muchas ganas de
escribir mis escasos avances pictóricos. De hecho, a día de hoy sigo sin saber
dónde coño está guardada la caja de luz, así que las fotos que adornan
el artículo son las que fui tomando a la que terminaba alguna mini, por lo que
me temo que la calidad es regulera. Ni siquiera puedo poner una «de familia»
con todo lo del año porque mucho de ello está almacenado en el pueblo…
En fin, como
veis no ha sido el mejor año. Pero hay luz al final del túnel.
En agosto estos
cabrones los compañeros me descubrieron el maravilloso mundo del Bloodbowl;
y lo he cogido con ganas. Tantas, que ya he pintado un equipo completo y he
pillado un segundo para el año que viene. Además, a pesar de quedar cuchara de
palo (o precisamente gracias a ello) he recuperado las ganas de pintar enanos,
para retocar la lista que llevaba y borrar unos cuantos agravios que apunté
aquel día. Pero ya hablaremos más de eso en el artículo de propósitos para
2022.
Nota de Cordo: Pero como podéis comprobar, estos cabrones le disuadimos de coger como primer equipo goblins. No lo logramos con Rhur, pero sí con Narbek.
Porque no, amigos, no me rindo y, a pesar de este año tan flojo, pretendo regresar al blog con energía (o, al menos, con un artículo de vez en cuando).
Como
conclusión, este año he aprendido dos cosas: una, que los proyectos mejor
modestos; y otra, que Nuffle es un dios caprichoso y cruel. En crecimiento
personal, me he establecido el límite de gasto que mencioné antes y cada vez
siento mayor renuencia a comprar minis nuevas que sé que no necesito
actualmente. Se podría decir que he empezado a pensar con más cordura (de
Cordo, no de salud mental, que esa no hay quien la salve a estas alturas).
Pues hasta aquí el artículo de fin de escalada 2021. Próximamente: ¡Objetivos 2022!
Zaludoz
verdez,
Narbek
No hay comentarios:
Publicar un comentario