¡Buenos días legendarios! Hace unos meses que me viene rondando la cabeza dedicar unos párrafos a este asunto, uniendo la serie de artículos que publicamos en 2019 con algunos asuntos tratados de forma más reciente en nuestro videopodcast El Trono de Cucharas. La comunidad de wargames tiene ya su recorrido, y en concreto la de Warhammer Fantasy también está bastante madura en la actualidad, por lo que percibo que cada vez le exigimos a nuestras partidas que sean más molonas, más icónicas, más memorables...y como el aspecto visual es crítico en nuestro hobby...la escenografía juega un papel fundamental.
Antes de empezar, para este artículo cuento con la ayuda de Flogus (textos en azul) y de Jefe Orko (textos en rojo) ya que es un tema que siempre les ha gustado.
Creo que puedo afirmar sin miedo a equivocarme, que el camino de cada uno en el hobby es algo único. Empieza en diferentes momentos, dispone de distintos recursos (especialmente en cuanto a tiempo libre), gustos muy variados (yo odio montar miniaturas) y viene fuertemente condicionado por el entorno, sea en cuanto a amigos, grupo de juego o actividad en la amigable tienda local/localidad/alrededores. Pero con todo lo diferente que es ese recorrido, cuando se va extendiendo en el tiempo aparecen puntos comunes y experiencias compartidas.
Una de esas tendencias que yo he vivido pero que tengo la sensación de que debe ser común a muchos, es una etapa más intensa de hobby, generalmente temprana, en que además de una importante dedicación en tiempo libre iba acompañada de un gran interés en dominar el juego y poner a prueba las capacidades como general, normalmente medidas como número de victorias, ratio de las mismas o tratando de medirlo en simples puntos. En mi caso en esa etapa no había ni de lejos tantos torneos y eventos como ahora, pero es una etapa que entiendo puede ir fuertemente condicionada por intentar asistir a muchos de ellos y con herramientas óptimas.
Es decir, que ese momento de exploración más competitiva iba acompañado de un alto ritmo de adquisición de miniaturas (hola marea gris, de ahí ya no se sale), la intención de tenerlas operativas rápidamente a costa de un nivel de pintura menor (o incluso jugar con las miniaturas en gris o representarlas con proxies o papel) y la despreocupación por otros aspectos. Si has pasado una etapa de echar una batalla campal tras otra...suele ser esa. Es decir, que aunque fue (o para algunos es/será) una época entretenida y enriquecedora, los aspectos de juego eclipsaban en gran medida otras facetas del hobby.
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| Mazram y Leonidas tienen un duelo épico en el VI Leyendas |
Pero con el paso del tiempo las cosas cambian, como si Tzeentch nos manipulara. Vas estrechando lazos con otros jugadores. Vas acordándote más de partidas locas que de grandes victorias. Vas teniendo una buena colección operativa a tu disposición. Te vas cansando de jugar el mismo tipo de lista óptima continuamente. Esas unidades malísimas pero preciosas en tu estantería (o en las fotos de otros jugadores que sí las tienen) te hacen ojitos y el cuerpo te pide construir listas mucho más raras. Y poco a poco vas buscando cómo pintar mejor, o cómo decorar las peanas de tu ejército para que no parezca una banda de mercenarios (Pun intended), te interesas por escenarios narrativos y no simétricos, igual profundizar más en el trasfondo, o te ves comprando más libros de ejército antiguos que unidades nuevas. Incluso te ves poniendo en mesa solo miniaturas pintadas.
En resumen, que llega un momento en que una partida es mucho más que una partida (o de partida tiene mucho menos), e intentas que esa afición que te distrae del día a día tenga más nivel...a todos los niveles. Vamos, que quieres algo más completo.
En el cuarto capítulo del Trono de Cucharas estuvimos hablando de los aspectos narrativos del juego, como por ejemplo de campañas narrativas, y en el séptimo episodio tratamos de ampliar brevemente a otros aspectos que pueden rodear la partida y hacerla más rica: puede ser jugar en una sala decorada apropiadamente, ir caracterizados para la ocasión, o quizás medir los resultados de las partidas en algo diferentes a los puntos...medirlos en monedas que puedas convertir en recursos para otras partidas, generando un ciclo que te anime a seguir jugando y ver "qué va a pasar".
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| Duelo de generales entre Tapiathor y Manel en Navaridas 2025 |
Pues bien, tras esta extensa introducción, hoy lo que quiero hablar es de lo mucho que ayuda a "elevar" el impacto emocional de una partida, y lo memorable de la misma, el poder jugar en una mesa inmersiva, cosa que necesariamente pasa por una buena escenografía.
En el segundo artículo de la serie sobre escenografía de 2019 ya estuve tratando los aspectos más tácticos del uso de la escenografía, así que no es algo en lo que quiera incidir demasiado hoy. Esa escenografía tiene impacto en el juego limitando líneas de visión, protegiendo flancos, condicionando movilidad, otorgando bonificaciones o dando puntos de victoria. Pero es mucho más.
Nuestra afición es algo muy visual. Nota de Flogus: Quien diga lo contrario, miente. A todos nos han entrado los muñequitos por los ojos ya sea en tiendas de Games Workshop de crío, o cuando te quedabas embobado releyendo White Dwarfs para intentar apreciar cada pieza de escenografía o miniatura. Hay una pequeña parte de la comunidad que es capaz de jugar en un simulador tipo Tabletop Simulator, pero la mayoría de nosotros no le vemos la gracia al perder toda la profundidad ya que el ir cambiando tu perspectiva sobre montones de miniaturas pintadas en una mesa tematizada...hace volar la imaginación, y no solo lo hace durante la misma, sino que recompensa a tu cerebro en tal medida que una buena partida te incita a seguir trabajando en los aspectos artísticos del hobby de forma paciente y constante.
No creo que haga falta a estas alturas que hable de lo mucho que cambia jugar con dos ejércitos completamente pintados (especialmente si son pintados por los contendientes) respecto a utilizar miniaturas en gris plástico/metal, como si fueran simples tokens. Por eso hoy hablaré de la escenografía.
Es cierto que unas telas encima de dos montones de libros, tres latas de cocacola y una pila de chapas pueden hacer el papel y ser suficientes para condicionar la partida a nivel táctico como ya se mencionaba, pero como decía en la introducción...esta afición te invita a más, ya en su día te lo mostraba a través de las White Dwarfs y hoy en día con internet a tope...es imposible no querer más.
Es también verdad que una colina, dos bosques, un par de ruinas, un murete y dos grandes rocas no solo harán el papel táctico mencionado en el párrafo anterior sino que al menos no te sacarán de contexto...pero rara vez te acordarás de cuando tu ejército de hombres bestia se enfrentó contra unos imperiales en el "rectángulo aleatorio de campiña imperial 348". Nota de Flogus: Mejor descrito imposible. Yo ya escribí en el blog una entrada hace años llamada “No Más Batallas Campales” en la que hablaba precisamente de esto. Y es que, ¿no es mejor imaginar que la captura de ese puente es vital para los planes de Khazrak el Tuerto de abrir una ruta hacia Middenheim y los Imperiales necesitan ganar tiempo a toda costa defendiéndolo? Pues esa batalla será mucho más memorable, especialmente si le pones un puente bien ambientado a la mesa.
Nota de Jefe Orko: Y no tengas miedo a crear tus propias reglas de la casa para elementos concretos y mantenerlas a lo largo de las partidas. Le van a dar un extra de sabor estupendo.
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| Recorte del libro Lustria de 2005, con reglas para distintas vegetaciones y adversidades |
Ahora bien, permíteme que te ponga unos cuantos ejemplos que te puede asegurar que aquellos que han jugado no van a olvidar.
¿Has visto el Asedio del Middenstag?¿Recuerdas la marca del caos que llevaba la unidad de guerreros del caos o qué unidad defendía la muralla de los portadores de plaga?¿O lo característico de esa partida son el ariete, la torre de asedio y una fortaleza poblada de miniaturas?
¿Has visto el Asalto a Karak Ocho Picos?¿El protagonista de la partida es el chamán goblin, el cañón órgano...o la impresionante maqueta de la fortaleza que nos dejó Sergio Lidueña y que hemos podido volver a disfrutar en La Taberna del Enano como Karaz-a-Karak?
¿Cómo crees que hubiera sido el Asalto a la Posada del Martillo sin la posada de Games Workshop? Nota de Flogus: Para mí esto supuso una inflexión en mi manera de ver el hobby: Estuvimos casi más tiempo montando la mesa y dando nombres a los personajes y a la historia que jugando y grabando en sí. Creo que luego el resultado se aprecia en el vídeo al ver cómo lo disfrutamos.
Pero no nos quedemos en Leyendas en Miniatura...¿cuál es el elemento clave y único que ha consumido meses y meses de trabajo en los videoinformes de nuestro amigo Roger de La Batalla de la Maisontaal, El Asedio a Naggarond o La Batalla de los Nueve Demonios?
¿Te has dado cuenta ya que todas esas batallas vienen nombradas por su localización y no por sus contendientes?¿Casualidad?
Una de las cosas que más nos gusta a los jugadores de wargames (y esto se lo veo también a Narbek y al Sgt Problemas jugando a Bolt Action, o a Jefe Orko cuando se marca una mesa de Mordheim) es poner una mesa bonita, colocar las miniaturas de forma llamativa...y hacerle fotos/admirar el aspecto final. Nota de Flogus: ¿A que os gustaría ver en el canal una batalla por el puente de Arnhem, un Desembarco de Normandía o la batalla de Iwo Jima? Pues no dudéis en pedirlo a ver si los compañeros de Bolt se ponen más las pilas.
Cuando consigues vestir una mesa de forma coherente y única, eso queda registrado en tu mente y sienta las bases de una partida donde los dados pueden traer muchos momentos, y las decisiones de los jugadores otros tantos...pero es que esa vibra/mood/actitud en la que entras te invita precisamente a buscar esos hechos memorables que quedan ligados a la escenografía. Nota de Flogus: Si hay un escenario típico donde unos Lanceros Altos Elfos van a aguantar una carga de un Devorador de Almas y no van a huir de manera voluntaria como reacción es en partidas así.
Ya no te digo que sea difícil jugar un Ataque a la Cervecería de Bugman sin una cervecería, o un asedio sin fortaleza, sino que habiendo vivido ese tipo de experiencias, la actitud con la que se afronta una partida así es distinta (un poco como cuando juegas una partidas multijugador a 10.000 puntos por bando) y la parte social de experiencia compartida pasa a dominar completamente esas horas.
Por eso creo que aunque otra etapa típica de jugadores, asociaciones y clubs de juego es pasar a tener sus baúles de escenografía, una vez se tienen las X colinas, bosques, ríos, ruinas o setos...es el momento de los elementos centrales y únicos, proyectos con entidad propia.
Nota de Jefe Orko: Un consejo cuando crees o selecciones tus elementos de esceno. Valora a la par estética y funcionalidad, es genial tener una pieza espectacular en el centro de la mesa, pero cobrará más vida si las miniaturas pueden subirse a ella o interactuar de cualquier otra forma.
En algunos casos cuentas con un jugador mañoso en tu grupo, como hemos tenido nosotros a Rass o a Topo, o como pueden ser escaladores como Arturo o Duffman (os dejo algunos trabajos suyos debajo), pero...¿y si no?
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| ¿Has visto esa torre hecha por Topo? |
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| ¿Qué me dices del gigante caído de Makitaki o la atalaya de Txarli Factory conversionada por Topo? |
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| Este terreno difícil donde se ha accidentado un carro está hecho por Duffman |
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| Este poblado es autoría de Arturo, de la Mesa Cuadrada |
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| Diseño de Mujja's Forge |


















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EliminarTodo lo que sea hacer mesas temáticas y únicas a mi me parece genial. No me gusta el rollo actual de juegos como 40K o Starcraft donde misteriosamente la disposición de los campos de batalla de toda la galaxia están apalabrados de antemano. Por cierto, cómo me mola la escenografía egipcia de Txarly
ResponderEliminarLa esceno es vida. Sin Wabis jugar no sería lo mismo .
ResponderEliminarYo es que en el fondo soy un belenista jajaja. La esceno y la estética son de mis elementos favoritos del hobby, como ya sabéis los que me conocéis y habéis jugado conmigo, además que favorecen esa inmersión que dices, que deriva en momentos más épicos y narrativos. Sargento Problemas y yo estamos a topisimo ahora con Pillage precisamente por todo la estética que lo rodea, que te vende el juego que no veas (¿y a quién no le va a gustar saquear y quemar? ¿A quién no le va a gustar?). Asi que respondiendo a Flogus, por alusiones, si no es la batalla del puente de Arnhem será la del puente de Stanford, pero los esecanrios preciosistas seguirán llegando al canal. Ni pronto ni tarde, sino justamente cuando se lo proponen.
ResponderEliminarFantástico articulo y analisis. Viendo la foto del barco Halcon Alto Elfo en algun momento tenderemos que recrear una batalla naval...
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo en lo importante de la escenografía para mejorar la experiencia. Respondiendo a Flogus, mi escenografía soñada es hacer la Torre de Hoeth. Algún día me animaré a hacerlo. Pero este año no... y el que viene... tampoco XD
ResponderEliminarPor suerte ahora en casa tengo gran parte de la esceno de Rass y es cierto que ambientar una mesa con ella le da otro nivel a las partidas.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho el artículo y me ha venido a la mente uno que escribió Rass hace unos cuantos años sobre marcas alternativas para Bretonia. Estaría guay uno igual sobre escenografía para Fantasy...
Yo creo que la esceno es vital, ya no solo para el desarrollo de la partida sino para la inmersión en ella, que si juegas contra Kemhri y el escenario parece un desierto, o tienes casas tipo europa del este enfrentando a vampiros, te metes más en la partida.
ResponderEliminarSiempre es bien con contar con esceno bonita