domingo, 14 de abril de 2024

[YOUTUBE] El Arte de la Guerra (trasfondo)

 ¡Buenas tardes! A veces es difícil cubrir tantos frentes, y más cuando la tecnología no acompaña, pero Makitaki ha estado a tope con grabaciones y ediciones para continuar trayendo videoinformes de Warhammer Fantasy a Youtube. En esta partida en concreto, grabada en Noviembre, por fin veremos Reyes Funerarios en el canal, pero antes de que los dados empiecen a rodar, mejor empaparse un poco de trasfondo.










Uzgluk tenía una misión, y no pensaba fallar en su misión. El enorme orco negro no era ningún segundón, pero cuando un kaudillo como Grimgor Piel’ierro te encomienda una misión, tú te callas y cumples la misión. Así que Uzgluk se había montado en el jabalí de guerra y había partido a poner un poco de orden entre esos clanes cercanos que no terminaban de encontrar el whaaagh pese al rastro de ruinas y destrozos.

A Uzgluk no le gustaba hacer de recadero, podía estar perdiéndose una buena pelea, y estaba a punto de explicárselo a golpes a aquel chamán pequeñajo, cuando el goblin nocturno empezó a echar espumarajos por la boca y a balbucear algo sobre la cercana tribu Maztikahuezoz. Esto captó el interés del grandullón. ¿Un clan de salvajes que se dedicaba a destrozar y saquear esos feos y polvorientos templos solo porque aparecían sacos de huesos enfadados con los que tener una buena gresca? Hacia allá que se fueron Uzgluk y el pequeño clan de goblins nocturnos a investigarlo…

A Seteph II siempre le había gustado la administración más que la guerra. Pero uno no mantenía sus dominios si no era capaz de ejercer la violencia. Los otros príncipes de Nehekhara siempre habían sido ambiciosos, y con sus tierras lindando con los salvajes moradores al norte de las tierras del sol, ya en sus tiempos había librado innumerables batallas.

El problema es que cuando Seteph II fue resucitado, no había nada que administrar. Y aunque eso pudiera haber supuesto paz y no ser molestado, desde aquel momento los sacerdotes funerarios se encargaron de recordarle una y otra vez sus deberes ancestrales para con el reino y sus reliquias. Así que milenios después la cosa seguía igual, allí estaba Seteph, lidiando con la continua molestia de invasores, saqueadores y profanadores. Lo único bueno de no tener otras cosas a las que dedicarse es que su habilidad para la guerra se había vuelto incomparable.


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