viernes, 29 de agosto de 2025

El taller del Gobbo. Capítulo 4: Una fortaleza de cristal y hierro (parte 2/3)

  ¡Buenos días y bienvenidos de vuelta a los tratados de Veseso! A finales de Julio regresó por estos lares el taller del Gobbo con una entrada dedicada al estudio del mundo y mercado de las vitrinas, y hoy en esta segunda parte vamos a ver la conformación de una paso a paso



¡Saludos a todos, compis escalistas y visitantes ocasionales del Blog!, siguiendo con el plan declarado en el anterior artículo, hoy toca que os cuente qué pasó al final con mi obra magna.

Soy consciente de que probablemente este relato no pueda ser aprovechado cual tutorial por cualquiera que lo lea por diversos motivos; bien porque para poder realizarlo se precisa de una serie de conocimientos previos mínimos, bien por temas de espacio, de tiempo, o de carencia de herramientas.

-Ya… ¿y para qué nos lo quieres contar entonces Veseso?-

Bueno, el motivo principal es para hacer saber a los intrépidos qué tipo de problemas podrían encontrarse en el transcurso de este proyecto (o cualquiera que se le asemeje) antes de decidirse a invertir su tiempo y dinero en este con objeto de facilitarle a la gente que pueda tomar su decisión con toda la información posible antes de dejarse llevar por un entusiasmo sin límites, tal como a mí mismo me suele suceder; no me malinterpretéis, mi intención no es desincentivar a nadie, sino el facilitar una información que permita tomar la decisión (tanto positiva como negativa) con la mayor conciencia y consciencia posibles. Y el motivo secundario es que me gustaría poder echar una mano a aquellos que tengan sincera curiosidad e intención de hacer algo parecido, ya que a menudo lo difícil no es encontrar las ganas de hacer algo, sino un soporte de experiencia y precauciones mínimos a tomar, a cuyo efecto os dejo mi correo a continuación por si alguien quisiese contactar de forma privada, ya que aunque al menos por un tiempo suelo quedar atento a la caja de comentarios de los artículos del blog (míos y ajenos), no podría estarlo por siempre, y quién sabe quién leerá este artículo y cuándo:

Itsente@hotmail.es

Y ahora 2 cosas: la primera el advertir que va a ser un artículo denso y muy extenso, por lo  que si ya tienes claro que no vas a hacer nada parecido, y que por tanto no tienes un interés claro en el proceso, quizá quieras cortar la lectura aquí y continuarla a partir del asterisco que encontrarás al final del artículo, donde empiezo a hablar de las conclusiones.

Y la segunda, que por supuesto, no quisiera empezar este 2º artículo de la serie sin antes dedicárselo a nuestro Arturo, auténtico rey de los Bretones.

 


 

De acuerdo, retomando el hilo allá donde lo dejamos, finalmente me decidí a realizar la vitrina en hierro… ¿pero por qué?

Como es natural, cada material tiene sus propias características y maneras de ser trabajado… En general, no podría decir que la madera sea inferior al hierro o viceversa, simplemente ofrecen prestaciones diferentes: La madera se verá mucho más afectada todo el año en sus dimensiones y ajustes debido a los cambios de temperatura y humedad que el hierro; la madera se puede mecanizar, cortar, pegar y atornillar mucho más rápida, fácil, cómoda y efectivamente por medios manuales que el hierro; el hierro tiene mucha más masa que la madera (luego a mismo volumen, más peso); la madera se ve seriamente afectada por la incidencia directa del sol, mientras que el hierro por la humedad y el oxígeno; el hierro se puede cortar y soldar todas las veces que se quiera, la madera no; es muy fácil marcar y manchar irremediablemente la madera, el hierro no… en fin, seguro que os hacéis una idea de lo que os quiero transmitir.

El caso es que teniendo todo lo anterior (y algunas cosas más) presente, me decidí por el hierro fundamentalmente porque quería una vitrina singularmente grande, y de haberla hecho en madera, me habría visto limitado en varios aspectos:

1.      Dado que la madera tiene mucha menos resistencia que el hierro comparando grosores equivalentes (por ejemplo, 3mm de hierro con 3mm de madera de pino), ello me habría obligado a trabajar con grosores muy superiores para conseguir una resistencia estructural suficiente, y recordemos que para una vitrina es de capital importancia que esta sea lo más diáfana posible, por lo que el mismo mueble en madera habría sido mucho menos diáfano de necesidad.

2.      El hierro se puede empalmar soldando sin ningún problema, y aunque es verdad que en madera se puede empalmar también (tal como atestigua el biombo de 4x2,5 metros que hice hace unos años), no queda igual de resistente, más aún si se quiere trabajar con grosores mínimos.

3.      La madera requiere en general de más cuidados que el hierro, se degrada a mayor velocidad (por uso y por el transcurrir del tiempo) y es más fácil que termine desajustándose.

Además, por si no fuese suficiente, ¡qué carajo, tenía muchas ganas de hacer algo diferente!

No obstante, no os confundáis, ya que yo nunca había hecho un mueble de metal antes (si bien tengo cierta experiencia con los de madera), sólo había hecho un par de chapucillas y tenía ALGO de conocimiento teórico que más adelante me serviría muy bien, pero vamos, que poca experiencia con el hierro… por ello, lo que se avecinaba sería una auténtica aventura, con un montón de problemas, soluciones, más problemas, pérdidas de nervios, desquicies, más soluciones, más problemas imprevistos, yo con ganas de ahorcarme con la propia vitrina… ¿a que tenéis ganas de saber cómo pasó todo eso?

De acuerdo, pasemos ahora a los bocetos de taller:

 



 

Yo sé que hice más, pero sólo conservo estos… habrá sido uno de mis garrapatos, en fin. El caso es que, como veis, el planteamiento es harto sencillo; 4 ángulos verticales que conectan varias parrillas horizontales que hacen de techo y base, todo en el menor grosor posible, idealmente con ángulos de 20x20x3mm, todo para un mueble con las siguientes dimensiones externas si mi memoria no me traiciona: 200x120x37cm (si esto lo hubiese tenido que hacer en madera habría sido muchíiiiiiiiiisimo menos diáfano). La parte trasera estaría dividida horizontalmente en 2, con la mitad inferior tapada con una plancha de DM, y la superior con un espejo, facilitando con ello que se pueda ver la parte de atrás de lo expuesto y que el interior quede algo mejor iluminado gracias a la refracción… le habría puesto espejo en ambas mitades, pero me pareció un exceso, ya que además, la mitad inferior ya quedaba muy lejos de mis ojos, todo ello con una puerta ÚNICA (sí, lo habéis leído bien… uno, que es optimista y que quería que la visión hacia el interior no tuviese estorbo alguno) con bisagras simples.

El motivo de que fuese tan ancha (120cm), era que, ya que me ponía, quería que en cada balda pudiese entrar un ejército completo, nada de eso de tener que dividirlo en baldas porque no cabe; yo quería cumplir con mi visión de la infancia: un ejército, una balda, así debe ser.

No os dejéis engañar, aunque en papel se vea bien y los croquis sirvan para anticiparnos a los posibles futuros problemas, este diseño se pasa claramente de optimista al pensar que el peso y dimensiones de esos cristales (fundamentalmente el de la puerta) son manejables por un único operario sin experiencia e incluso que sea seguro por temas de equilibrio de masas… pero bueno, afortunadamente el Gobbo recapacitará en el futuro, solo que todavía no lo sabe. El caso es que ya tenemos nuestro boceto base y ya podemos dirigirnos a por los materiales.

Dejad que en este punto os de un consejo… varios de hecho; el primero es que hagáis un cálculo lo más preciso de todo cuanto vayáis a necesitar antes de pensar siquiera en salir por ello (tantos metros de tubo de tanto por tanto, las bisagras, la varilla roscada, las tuercas, electrodos…) en mi caso creo que tuve que comprar como 20m de ángulo de hierro de 20x20x3mm, tuercas del 8, 4 varillas roscadas de 2m, las bisagras las saqué de puertas viejas que ya no se iban a usar más y el resto ya vendría más adelante. El segundo consejo es que antes de dirigiros a los centros de suministro habituales, os paséis por los “centros de recuperación” de la zona (los chatarreros de toda la vida, vaya) y que allí os deis un buen paseo y hurguéis dando rienda suelta al snotling que lleváis dentro, ya que ahí se puede encontrar de todo, de hecho, de ahí saqué buena parte del material para la vitrina e incluso un paño enorme de hierro galvanizado al peso para cuando haga las bandejas de movimiento.

Ahora un resumen de las herramientas y útiles que he usado: Sierra de mano con hoja para metal/ Radial con discos de corte, para amolar y para lijar/ Limas/ Lija de diferentes granos/ una lijadora de banda con lija de distintos granos/ Taladro con sus correspondientes brocas para madera y metal/ Sierra de calar/ Soldadora de electrodos/ Electrodos de rutilo de distintos grosores/ Careta de soldar/ Guantes/ Mandil de herrero/ Cepillo metálico y piqueta para retirar la escoria/ Buen calzado de seguridad/ Gafas de seguridad/ Gatos o sargentos/ Rotuladores para marcar/ Escuadra con talón/ Reglas y Metro.

Teniendo todo lo necesario para empezar, es hora de laborar, con lo que empecé cortando todos los tramos que la estructura requería, y no penséis que es cosa rápida, ya que por cada corte, además de medir, marcar y cortar, hay que repasar cada corte a lima para dejarlos bien bien… y eso se hace a manita (a no ser que seas un profesional y dispongas de toda la herramienta para hacer las cosas cómodamente), en mi caso, contaba con la sierra de mano de toda la vida, la radial (imprescindible, por si alguien lo dudaba), limas, lija de mano y de banda… en general, para que os hagáis una idea, sólo para la estructura principal (y aquí no contaré ni puertas ni refuerzos posteriores), tuve que hacer unos 80 cortes (con sus previas mediciones y marcajes) con sus respectivos 80 ajustes… y como digo, eso sólo en la estructura base.

Vale, tras ello, tocó empezar a soldar. Tal como dije antes, yo tenía unas nociones mínimas al respecto, con lo que me tocó aprender de verdad a soldar probando a jugar con el amperaje, con la polaridad, con los electrodos, y con los grosores de los hierros… muy interesante todo, sobre todo, porque al soldar se producen unas tensiones térmicas entre el material fundido y el sólido que hacen que durante el proceso, unas partes tiren de otras, desajustándose todo… poca broma, en serio.

Empecé soldando un retal triangular en el extremo de cada pata para poder soldar a su vez sobre este una tuerca a las patas, ya que como pude ver en los muebles de IKEA (uno que se fija en todo), si en estas tuercas se coloca una varilla roscada (en mi caso los pies sobrantes de una silla de oficina que compré hace tiempo), esto permitirá adaptar el mueble en el futuro a cualquier suelo, por irregular y/o desnivelado que esté, ya que podremos jugar con la altura de cada pata de mueble de forma aislada merced a esa varilla y tuercas (cabe recordar que habitualmente, aunque salga bien [guiño, guiño, codazo, codazo], las soldaduras habrá que limpiarlas y repasarlas… vaya, que también se tarda lo suyo en ello).

 




 

Tras eso, tocaba ponerse con las parrillas superior e inferior, para las cuales hube de hacer la primera modificación del diseño original; si os fijasteis en él, este contaba con un “remarco” interior en cada parrilla, el cual, al principio cuando hice el primer boceto, pensé que sería necesario, primero para poder ganar algo de margen hacia el interior de cara a poder disponer de una superficie donde colocar los orificios donde más adelante colocaría las varillas roscadas, y segundo, para darle más resistencia estructural al conjunto… sí que era cierto que necesitaba más distancia hacia el interior para poder acomodar las varillas, pero desde luego no necesitaba más resistencia (bendito hierro); ello sólo habría servido para darle más peso al conjunto pero sin sentido, así que me dispuse a rebuscar como buen snotling entre mis hierros y de allí rescaté un antiguo ángulo de hierro que limpié y troceé para hacer unos parches que me permitiesen ganar esa distancia, mas algo de resistencia adicional, pero sin apenas peso.

 







 

Como veis en esta última foto, también me tocó recortarles las 8 esquinas a las parrillas, todo para poder soldarle con posterioridad los ángulos verticales largos de la vitrina, pero antes de hacerlo, tocaba hacer a las parrillas los orificios que servirían para las varillas roscadas, para los tornillos que afianzarían las superficies de madera (ya llegaremos a eso), y los orificios que permitirían fijar, por seguridad, el mueble a la pared, para lo que me compliqué algo más la vida (cómo no) soldando en el interior de cada uno de los 2 orificios una tuerca para hacer aún más fiable la fijación a la pared. (18 perforaciones en total).

 





 

Hecho todo lo anterior, ahora tocaba una de las partes más complicadas de todo el proyecto: soldar las cuatro patas de 2 metros a las 2 parrillas y que el conjunto quedase medianamente nivelado. Para ello, me tocó empezar por la parrilla superior, dándole la vuelta al conjunto para poder apoyarlo medio en condiciones, sujetando a ojo cada pata una a una, con una mano en la pinza portaelectrodos y la otra en la pata… Soldé mínimamente las 4 patas a la parrilla superior, con ayuda de gatos (también llamados sargentos) apunté la inferior y finalmente afiancé del todo el conjunto… malabares, ya digo, aún no sé cómo salió aquello. Me gustaría haber podido enseñaros fotos, pero a partir de aquí hay un vacío en mi archivo… supongo que se me pasó la disciplina de ir haciéndolas con cada paso, pero tranquis, aunque sea con las del final y mi texto, seguro que consigo hacerme entender.

 



 

Total, que ya podía ver “algo”, en el sentido que ya tenía la estructura base, pero era ahora cuando veía el primer gran problema: tal como os comenté anteriormente, cuando se suelda con electrodos, se crea una tensión térmico-mecánica debido a la fusión del electrodo y de parte del material a soldar tal que, a no ser que estemos trabajando con un material realmente grueso o con tubos muy recios, se nos van a crear dobleces, queramos o no, tal como yo sabía en teoría… pero claro, entonces llegué a la práctica y me vi, al comprobar con el metro el conjunto, que si la distancia del fondo de las parrillas era de 37cm, la distancia en el centro de las mismas (que en teoría debía de ser igualmente de 37cm), era en realidad de unos 36 con algo (hablo de memoria), vamos, que los ángulos se habían metido para adentro prácticamente 1cm, y no sólo en esos puntos, en las patas había sucedido lo mismo, pero de una manera incluso más pronunciada si cabía.

Bueno, como os podréis imaginar, aquello no me hizo ninguna gracia y me acordé de toda la corte celestial, ya que en aquel momento la única solución que se me ocurría para arreglar aquello era el poner unas pletinas que dejasen prácticamente todos los puntos medios (porque todos se habían puesto de acuerdo para acercarse entre sí) en la distancia que deberían de haber estado, con lo que en resumidas cuentas, a los laterales de la vitrina le salieron 2 pletinas en su centro, a las parrillas otras 2, la parte trasera se compartimentó en 4 cuadrantes (es decir, que le puse una pletina horizontal y otra vertical, como una cruz), y el frontal quedó dividido en 2 mitades verticales por un parteluz… Sí, fue aquí donde terminé de convencerme que tendría 2 puertas en lugar de sólo una.

Todo esto por escrito suena súper rápido, pero ya os digo yo que no lo fue en absoluto, fundamentalmente porque como os habréis imaginado los más atentos, una cosa es poner una pletina corta para corregir una compresión entre 2 ángulos, a 33cm uno de otro, y otra muy distinta es hacer lo mismo con 2 ángulos a 180cm uno de otro… porque en este caso lo que pasa es que la pletina flexa, comprimida por la tensión de estos ángulos y al final es como si no hubieses puesto nada, por lo que me tocó volver a nuestro amigo el chatarrero, coger unos ángulos 1mm más gruesos que los que estaba usando, de 4cm de ancho, cortarlos a lo largo, y colocarles unos nervios a cada lado de la pletina, también longitudinalmente, para que pudiesen resistir la flexión… y funcionó… eso sí, esta vez aprendí la lección y soldé lo mínimo para que aquello no se doblase también como pasó anteriormente con todo lo soldado.

 


 

Vale, en este punto ya tenemos toda la estructura, así que toca hacer las puertas, que no es sino un marco plano soldado a base de pletinas obtenidas como describí anteriormente cortando ángulos longitudinalmente.

 


 

Soldé las bisagras hembras a los marcos y los machos a la estructura y me tocó ponerme entonces con los soportes para las baldas.

Claro, evidentemente, para unas baldas tan largas y estrechas que van a ser de cristal, no podía dejarlas sin un soporte fiable, por lo que me hice en el chatarrero con unos tubos cuadrangulares, los corté, los soldé en forma de i latina mayúscula y les perforé los extremos para que estos pudiesen pasar engarzados por las varillas roscadas, poniéndoles al final del proceso unos rectángulos adhesivos acolchados que recorté de una banda de las que se usan para aislar las estructuras metálicas para pladur del suelo en la cara donde iba a reposar el cristal, tratando con ello que este no apoyase directamente sobre el metal y que tuviese cierta adherencia al mismo.

 





 

Ahora le tocaba el turno a la base y el techo de madera, que irían tapando sendas parrillas, que acogerían estas tablas. Para ello, en un lado me bastó con marcar, cortar, biselar, lijar y perforar los agujeros de las varillas roscadas y los tornillos de sujeción que la fijarían a la parrilla, pero con el otro tuve que empalmar varias tablas de recortes por aprovechar lo que ya tenía. Además, añadí un último detalle: en principio pensé destinar la tabla de la parrilla inferior al almacenaje de los reglamentos, las White Dwarf y mis vinilos, ya que no es algo que necesite tener muy a la vista y esa tabla, más la propia parrilla, deberían aguantar el peso perfectamente, por lo que aproveché unos retales de madera que tenía por ahí para preparar unos sujetalibros que irían “anclados” a la tabla mediante unas espigas de madera, por lo que corté los susodichos retales, les puse las espigas en la base, hice las perforaciones en la tabla base y les rebajé a los sujetalibros unas marcas para facilitar el extraerlas de la tabla y recolocarlas a la altura de la tabla que necesitase, de tal modo que ganaría en orden y aprovechamiento del espacio.

 



 

En este momento, ya estaba preparado para presentar los cristales en su sitio “a ver qué pasaba”, y lo que pasó es que, aunque había corregido las deformidades más evidentes derivadas del soldado, las secundarias no, y es que debéis imaginaros que cada tramo de la estructura, que debería de haber sido recto, en parte estaba combado; tampoco mucho, sólo lo suficiente como para que los cristales no asentasen bien y me viese obligado a forzarlos, cosa que obviamente, no debía hacer.

Como os podréis imaginar, me llevaban los diablos, pero dándole vueltas, se me ocurrió una solución: forzar la corrección mediante una presión controlada, usando un tubo bien recio de referencia junto con unos tacos gruesos de madera que sirviesen de asiento y unos gatos (sargentos) que me permitiesen ejercer esa presión controlada… ¡y funcionó!

 



 

Hecho esto, era hora de preparar las piezas que permiten fijar los cristales a la estructura y a las puertas. Para ello, soldé en los ángulos internos de las patas del mueble 16 tuerquecitas del 4… no os podéis imaginar lo pequeñísimas que son, y lo fácil que es fundirlas al intentar soldarlas… no sé cuántas fundí, pero muchísimas más de las que soldé... Claro, a esto, puede que alguien piense “pero hombre, haber soldado unas tuercas más grandes”, lo cual sería lo lógico si no fuese porque ello me habría restado mucho más espacio en cada ángulo para acomodar los cristales. La idea era el fijar los cristales, panel de DM en la mitad inferior trasera y el espejo en la mitad superior trasera colocándoles unas chapitas que irían afirmadas en estas tuercas mediante varilla roscada del 4 y otra tuerca… un suplicio, de verdad que llegaron momentos en que casi me desespero… pero salió.

 



 

En cuanto a la fijación de los cristales a las puertas, la idea era básicamente la misma: colocaría una serie de chapitas (que yo llamo uñetas) en el marco por dentro, y serían estas las que asegurarían los cristales, atornillando las uñetas al marco con más varilla roscada del 4 con sus respectivas tuercas. Para hacer las uñetas y las chapitas simplemente corté, perforé, plegué a medida y repasé las 52 chapitas y uñetas una a una.

 




 

Dije simplemente porque la prueba más dura estaba por llegar, que era el tumbar los marcos sobre una mesa, presentarles los cristales encima en su posición, marcar las perforaciones que tenía que hacer en los marcos que posteriormente me permitirían fijar las uñetas (72 perforaciones) y practicar las mismas… bueno, hacer 1 perforación bien hecha (bien centrada en su marca, sin desviaciones y perpendicular a la superficie, sin inclinaciones) con un taladro, a mano, no es la gran cosa, pero hacer 72 ya era harina de otro costal, ya que el error lo iba a pagar caro en tiempo y apaños malos… tengo que reconocer que estaba cagado, (no exagero), pero ese día Gorko y Morko estuvieron conmigo y no la pifié en ninguna perforación… en serio, eso es como jugarte 10 partidas con 2.000 puntos de pielesverdes y no tener ni una animosidad fallada… ¡Zoy la kaña!

Acabada la celebración, me puse con el cierre de las puertas y con las asas para el candado que me cedió mi madre para colocar en la vitrina.

Los cierres, que hacen también las veces de tiradores, son simplemente sendos recortes de un ángulo de 20x20x3 con una perforación sobre la que bascular, por la que iría un pequeño tramo de varilla roscada del 8, encontrando el cierre y asiento cada tirador en una pieza hecha con recortes en forma de T que iría soldada, a su vez, en el parteluz del mueble, siendo las asas para el candado simpes recortes de pletina con sus correspondientes agujeros para pasar el arco/ aro del candado por dentro.

 



   

Finalmente, tocó pintarlo todo. Yo me decanté por un negro mate para la estructura de hierro, las chapitas, las uñetas y la cara externa de la tabla que queda dentro de la parrilla superior; y por un azul aguamarina pastel para la chapa de DM y la cara inferior de la tabla que está dentro de la parrilla superior, dejando ambas caras de la tabla de la parrilla inferior + los sujetalibros sin pintar (a madera desnuda). El motivo de pintar el hierro es básicamente el prevenir la oxidación… ya sabéis que el óxido me gusta, pero no era la mejor idea, así que bueno; pinté la cara superior de la tabla de madera de arriba en negro también porque quería evitar en la medida de lo posible que llamase la atención (resaltar aquí que la vitrina está junto a una escalera y se puede ver desde arriba), y dejé sin pintar ninguna cara de la tabla de abajo porque sé por experiencia que si se van a apoyar libros, revistas u otros objetos que probablemente van a ser arrastrados por una superficie, y esta está pintada, con el uso se producirá una transferencia de color al objeto arrastrado, así que pensé que mejor si dejaba la tabla tal cual, que total, tampoco quedaba feo (creo yo).

Una vez pintado todo, llegó el turno al montaje: ¿recordáis que os mencioné al principio del artículo que le había soldado unas tuercas a la base de las patas?, pues ahora tocaba usarlas roscándoles unas patitas provenientes de una silla de oficina que nunca las necesitaría. La nivelé bien, fijé en la vitrina por detrás unas escuadras empleando las tuercas que le soldamos a la parrilla superior casi al inicio del artículo, marqué en la pared dónde debían ir los orificios, retiré la vitrina, hice los agujeros en la pared, les puse sus correspondientes tacos, tornillos, volví a poner la vitrina y lo apreté todo.

El resto ya fue simplemente poner los cristales a la vitrina, las tablas, el panel trasero, el espejo, armar y colocar las puertas, los pestillos, los burletes, limpiar todo, las varillas roscadas, los soportes de las baldas, las baldas de cristal y el candado (ver resto de fotos al final).

Sobre el sitio donde la puse, diré que al principio tenía en mente ponerla en la habitación donde pinto las minis por aquello de tener las cosas bien organizadas, pero me di cuenta que, aunque entro en esa habitación cada día, es un llego-me siento, o un llego-me voy, además que allí entra bastante el sol durante el invierno y el verano. Por ello, finalmente decidí ponerla en un lugar de paso de la casa que hace de nodo para casi cualquier habitación, junto a una escalera que permite ver la vitrina desde una posición más elevada, pero no muy alejada, y donde además, nunca da el sol.

*

Ahora daré cuenta de los resultados: tardé un año entero en hacerla, consumiendo todos los fines de semana y festivos; me habré gastado unos 360€ más o menos, todo en materiales y elementos fungibles; he padecido algún cabreo importante; alguna frustración; 2.000 retrasos por h o por b, y seguro que si me pongo a pensar, alguna cosa más sacaría.

Por tanto, la gran pregunta: ¿MERECIÓ LA PENA?

Bueno… me encantaría poder contestaros con un monosílabo, pero me estaría dejando tantas consideraciones importantes que en realidad sólo os estaría contando media verdad…

A ver, por el lado bueno, si miro lo que cuesta una vitrina con las dimensiones que tiene la mía, la mía es muchísimo más barata de largo; tiene más y mejores prestaciones, dado que la diseñé para su lugar de colocación en concreto, aprovecho al 100% todo el espacio (de la propia vitrina y de la habitación); su estética me convence; he aprendido un montonazo de cosas sobre soldar el hierro en grandes medidas, y sobre procedimientos que nunca había experimentado (de hecho, más de uno lo he tenido que descubrir yo mismo) y en general he obtenido una gran satisfacción.

Y por el lado malo, sólo comentar la cantidad ingente de tiempo que me ha llevado, que de haberla invertido en otra cosa, más avanzado iría (pintar minis u otros proyectos).

Yo creo que para mí sí que ha merecido la pena, aún con el esfuerzo y tiempo puestos, máxime cuando pienso en que acabo de alcanzar lo que para mí es un claro “punto de guardado” en términos videojueguiles en lo que al hobbie se refiere.

-Ya Gobbo, pero, ¿se lo recomendarías a alguien más o mejor le dirías que pensase en otra cosa?-

Bueno, realmente este tipo de proyectos son bastante excluyentes por la cantidad de tiempo, herramientas, conocimientos previos y espacio que se requieren para su desarrollo, por lo que yo recomendaría que, a menos que se disponga de estos 4 condicionantes, que nadie se plantee el pensar siquiera en ejecutar algo así, ahora, si esos 4 condicionantes no son problema para nosotros o podemos mitigarlos de algún modo y tenemos ganas...¿por qué no?

-¡Jóe Veseso!, ¿entonces qué hacemos los demás?-

Jeje, para eso tendréis que esperar al último capítulo de esta trilogía.

Y ya, sin más, creo que el Gobbo se ha ganado servirse un vaso lleno de hielo, aceitunas, y un chorrito de vermut bien fresquito para festejar este “punto de guardado” mío, ahora sí que puedo exponer en condiciones las minis que pinte. ¡Nos leemos!.

 

Veseso, el Gobbo Errante, en Cuenca, a 21-08-2.025

 

































10 comentarios:

  1. Curradisimo, o se yo como hacer esto en el cuchitril de mi casa. Enhorabuena por el curro. Solo falta llenar eso de minis.

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    1. Muchas gracias Palin, en el último artículo de la serie propondré diferentes soluciones para lo que yo entiendo que serán las problemáticas más comunes entre los coleccionistas, y sí, ahora queda la parte más dura del proyecto: llenarla de minis 😎. ¡Un saludo!

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  2. Bueno, por dónde empezar... Según iba leyendo, me estaba entrando angustia a medida que enumerabas cada tarea realizada y las dificultades encontradas (a parte de no entender la mitad de los términos técnicos XD). Pero supongo que eso luego se diluye en la satisfacción del trabajo finalizado, la verdad es que da gusto ver la vitrina. Yo en mi caso no tengo ni el espacio, ni las herramientas, ni los conocimientos para tamaña empresa. Suficiente hice con añadirle a una pequeña vitrina del IKEA una balda adicional y un cristal al fondo (expoliados de otra vitrina que antes o después acabará en el punto limpio).
    Ahora la parte mala... anda que no tienes curro para llenar tantas bladas :P

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    1. Bueno, han sido muchos inconvenientes (de hecho, me he ahorrado el incluir otros 3 o 4 problemas más ques surgieron por el camino por no matar de aburrimiento al personal), pero como dices, ahora que he pasado el túnel "tó ez mu bonito" 🥳, bueno, lo mismo con el último artículo de la saga te animas a ampliar más tu vitrina, quién sabe 😁

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  3. Espectacular tanto el trabajo como el artículo. Me lo leí entero y creo que volveré a hacerlo.
    Muy completo. Como siempre, el cuidado que pones en cada paso del proceso se nota en el resultado y aunque no puedo valorar justamente el esfuerzo dedicado a esta obra, yo diría que solo por este tutorial mereció la pena.
    Hay alguna cosa en la que me habría gustado que profundizases más, como el tema de los vidrios (tipo, grosor, precios, otras consideraciones....)

    Luego, sobre algunas de las cosas que nos hablas también tengo algún aporte que puede ser interesante:

    Durante mi época de ayudante de soldador pude aprender algún truco, como achaflanar las piezas que se van a soldar para que la soldadura penetre mejor en la unión, o ir aplicando la soldadura en puntos opuestos para compensar los problemas de dilatación de la pieza y que está no se deforme.
    También me parecen muy cómodas las escuadras magnéticas de soldadura, que son una pasada para presentar las piezas que tengas que soldar y que te queden a 90° (o 45°).
    Y seguro que más cosas que recordare cuando vuelva a leer el artículo.
    Sólo añadir que eché de menos un poco más dé calidad en la foto de los discos por que no pude reconocer ninguno. Cosas de polifrikismos.
    Muchas gracias de nuevo por el artículo.

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    1. ¡Con qué gusto se dedican las cosas a aquellos quienes bien las aprecian, mi buen Arturo!.

      Yendo por partes, si, es cierto que omití el tema de los cristales y quizá no debiera haberlo hecho; sobre su coste, no te puedo decir lo que costó cada cristal porque, dado que no lo fui apuntando y que los compré por fases, no me acuerdo de todos, pero estoy seguro que las 6 baldas de cristal internas me costaron 104 € (con IVA, por supuesto), que van a canto pulido (a diferencia del resto, que por estar enmarcadas van a canto vivo), y miden 32x116 cm, y que todos los cristales de la vitrina son de 4mm. El tema del grosor es algo discrecional, pero en general yo no aconsejaría a nadie meter cristales de menor grosor por no disminuir su resistencia a la tensión y torsión, y más grosor, pues depende del uso a la que se destine la pieza, si va a ser para los laterales, creo que sólo conseguiremos más peso y mayor coste en material para nada, pero es cierto que para determinadas baldas puede ser interesante un grosor superior (dado que yo me hice los apoyos de las mías con tubo no me hizo falta, pero vaya, hay casos y casos)
      Lo de achaflanar las piezas a soldar lo hice, pero sólo en las más gruesas, (en el resto no hacía falta por tema de grosores, era algo que se compensaba bien jugando con el amperaje y la velocidad de soldado), y lo de soldar por puntos estemrstégicos fue algo que aprendí por las malas pero que pude aplicar bien en los nervios que tiene el parteluz a dos caras, y de los imanes para soldar, tengo varios y no termino de apañarme; me fío más de los sargentos.
      Y ya de los discos, a mí lo que más me va es el blues y el rock, fundamentalmente de finales de los 60, principios de los 70, así que ya te puedes figurar los grupos que hay ahí 🎸
      Por supuesto, si tienes alguna pregunta o apunte, ya sabes que tienes más de un canal siempre abierto.

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  4. Repasando el artículo me surge una duda con lo de las tuercas de métrica 4 (ya que nos ponemos vamos a hablar con propiedad) que dices que sirven para anclar las uñetas. Veo que después les metes una varilla roscada para terminar poniendo otra tuerca por el lado opuesto de la uñeta.
    No habría sido mejor soldar directamente un tornillo, que soportaría mejor la temperatura sin fundirse y también te ahorras la varilla roscada?

    El tema de repasar los cortes a mano con la lima... Por que no hacerlo directamente con la radial y un disco de amolar?

    El sistema de las 4 varillas para regular las altura entre baldas está muy bien, pero hay un detalle que me llama la atención:
    Seis baldas. Un ejército por balda. El trabajo que le pones a un lanzapinchoz... Espero que tengas muchos hijos para que terminen esa misión.

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    1. Sobre las varilla roscada y las tuercas y los tornillos, sí que en un principio lo tenía proyectado así, pero se dieron varios condicionantes; el primero fue que el día que fui a por los tornillos para la métrica del 4 no tenían, pero varilla sí, y aunque en lo que dices de soldar tienes razón, el caso es que necesitaba que los tornillos tuvieran varios largos distintos, y el he ho de soldar la tuerca y no el tornillo o la varilla roscada me permitía proteger de la soldadura la propia rosca (en la tuerca está más oculta y en el tornillo queda totalmente al aire, quiero decir, sí que es más fácil soldar el tornillo o la varilla que la tuerca, pero también es más fácil arruinar la rosca del tornillo o varilla que el de la tuerca), de igual modo, es muy fácil hacer un tornillo con la varilla roscada, tanto como hacerle un canal para el destornillador en el extremo (que es lo wue hice, vaya).
      De lo de repasar a lima en lugar de con disco de amolar diré que sí pero no, ya que la precisión de la Lina no es la de la moladora, evidentemente no todos los cortes los ajusté a lima, también usé la radial, pero si quieres que ajuste y asiente bien bien, nada como la lima.

      Y de las baldas y los hijos, bueno, a ver, en teoría, desde que diseñé la vitrina, las baldas superiores son para las minis y las inferiores (de mitad para abajo) iban a ser para esceno... Y aún así voy a tener que meterme caña con el pintado 🤣🤣🤣

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    2. Al final cada uno encuentra el camino que mejor le venga.
      Gran aportación, aunque no creo que pueda hacerme una ni medio parecid y muchas gracias por la atención.

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    3. Para servirte como siempre Arturo, y no me seas pesimista, que de veras creo que en el 3er artículo casi la totalidad de la comunidad encontrará una serie de opciones muy interesantes y aprovechables.

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