viernes, 20 de febrero de 2026

[Trasfondo] Inspira

 ¡Buenos días! Seguimos rotando con los protagonistas de los relatos de trasfondo del VII Torneo Leyendas en Miniatura y esta semana lo haremos pasando de unos elfos a otros, con este fragmento autoría de David el Mago con los momentos de calma antes de la tempestad.





Inspira.

 

En una llanura abierta de Ulthuan, donde el viento arrastra los ecos de un mundo que se desmorona, un Yelmo Plateado cepilla la crin de su corcel negro. Cada movimiento es un ritual más antiguo que su propia memoria. El semental relincha, emanando el calor del viaje, el olor penetrante de su sudor invade las fosas nasales del elfo que sonríe bajo las estrellas que parpadean, como si el cielo contuviera el aliento.

 

Expira.

 

No hay fuego ni brasas en el campamento. El Fénix, acurrucado en el centro, emite un resplandor débil. Un calor suave que acaricia la mejilla rajada del Yelmo. Parece un ascua moribunda, no el heraldo de Asuryan que debería ser. El portaestandarte no lo mira, sino que sus ojos recorren la llanura, donde la hierba susurra y las rocas erosionadas guardan secretos de siglos. Ulthuan se muere: mares cada vez más ácidos roen sus costas, el vórtice mágico pende de un hilo, corrupto. Sombras sin nombre desembarcan en los confines de la isla.

 

Inspira.

 

Solo es un simple caballero con más batallas que nombres, enfrentándose al fin del mundo. Sus ojos se clavan en el estandarte desvaído, una tela bordada con juramentos que empiezan a deshacerse. Su corazón se llena de orgullo, recordando a sus hermanos derramando sangre alrededor de ese simple objeto cuando una certeza fría lo envuelve: si Ulthuan se muere, él se apagará con ella.

 

Expira.

 

El cepillo raspa el pelaje. Su oído capta ruidos de cascos contra el suelo. Mientras tanto su mirada se posa en el horizonte sin ver. Los Príncipes Dragón, con sus enormes monturas y glorias cantadas en los salones de Caledor, descansan a dos tiendas de distancia con el estómago lleno y el corazón vacío. Él, sin embargo, solo tiene un caballo y un palo con tela. Una mueca de asco e ironía curva sus labios al pensar en el simple derecho de cuna que lo separa de ellos.

 

Inspira

 

El campamento respira a su alrededor: botas rozan la hierba, arneses tintinean, un pulso de acero y orgullo. Ulthuan se quiebra, el vórtice flaquea, el Caos se filtra... pero cada batalla es un desafío que los Asur aún pueden ganar. "Que deben ganar" -se corrige mentalmente-

 

El Fénix, quieto, le devuelve la mirada. Parece escuchar sus pensamientos. Su luz tenue, un eco de la Llama Eterna que titubea en el Templo de Asuryan, brilla con más fuerza durante unos instantes. Su mano aprieta el cepillo con fuerza hasta que sus nudillos se tornan blancos.

 

Expira.

 

Sabe que el enemigo, sea lo que sea, no espera la furia que está por desatarse. Destrozarán a lo que venga a fuerza de lanza, casco de caballo o garra de león.

 

La primera luz del alba corta el cielo como una hoja afilada. Guarda el cepillo, monta su corcel y alza el estandarte con un movimiento que resuena como un juramento. El Fénix se estremece. Sus alas se despliegan en un rugido de llamas, un torbellino de luz cegadora y calor abrasador que devora la penumbra. Crece, inmenso como un cometa de fuego que ilumina la llanura, su energía divina haciendo temblar el aire. Es la viva imagen de Asuryan que promete juicio. El portaestandarte lo sigue con la mirada.

 

Inspira.

 

De todas partes y ninguna un bramido sacude el cielo: un enorme dragón, con las escamas reluciendo como soles fracturados sobrevuela el cielo empequeñeciendo al Fénix, su jinete una figura de armadura dorada que corta el viento, lidera la marcha.

 

Siente en su pecho el calor que emanan los dos monstruos como si la mismísima llama de Asuryan ardiera dentro se él. El campamento cobra vida, la melancolía asur cambia - se transforma - en ese ansia de sangre que precede a la batalla. El elfo espolea su corcel. Si las sombras quieren venir, que vengan; los Asur las combatirán. Y Ulthuan, aunque agonice, rugirá una vez más.

 

Expira.





  • Príncipe élfico en dragón, con armadura de dragón, lanza de caballería, Brazaletes de Defensa y Escudo Hechizado

  • Mago de nivel 1 con Honor Canalizador de Magia y 2 Pergaminos de Dispersión

  • 10 arqueros
  • 5 yelmos plateados con escudo y músico
  • 5 yelmos plateados con escudo, músico y portaestandarte

  • Carro de leones blancos de Cracia
  • 2 carros de Tiranoc
  • 5 guardianes de Ellyrion con lanza, arco y músico
  • 5 príncipes dragón de Caledor con músico, portaestandarte y Estandarte de Ellyrion

  • Fénix de fuego
  • 8 hermanas de Avelorn

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