viernes, 1 de marzo de 2024

[TRASFONDO] El gran plan de los Ancestrales (V Torneo Leyendas en Miniatura)

 ¡Buenos días y buen mes se os de! Aquí seguimos dando vida al Viejo Mundo gracias a los relatos del V Torneo Leyendas en Miniatura, y hoy viajaremos a las junglas de Lustria, ya que se trata del trasfondo de una lista de Hombres Lagarto cortesía de Leonidas.





El capitán Wulf De Bruner estaba cansado. Llevaban en esa maldita jungla días y no habían conseguido nada. Ni un solo progreso. Ni habían encontrado las ruinas del templo de Xakhatupek, ni el asentamiento imperial que se supone que hace varios meses habían desembarcado en Lustria, ni un mínimo rastro, ni un mínimo atisbo de civilización humana. Eso unido a las dos cosas que más odiaba en este mundo, le estaban llevando a una irritabilidad que nunca había sufrido: el sofocante calor húmedo de la jungla, y su odioso segundo al mando, el irritante sargento Otto Gebhont. Impuesto por el caprichoso terrateniente de la provincia de Averland, Otto era la contrario a la descripción de disciplina y orden. Era como llevar un niño pequeño a cuestas, y es algo que el capitán, férreo y recto militar, no toleraba de ninguna manera. A veces hasta deseaba que durante la expedición, sufriera algún “accidente” para poder quitárselo de encima… 

De repente, un pequeño destello por el rabillo del ojo hizo que el capitán Wulf despertara de sus pensamientos. Un silbido en el aire hizo que de forma súbita un soldado cayera al suelo de forma brusca y, un segundo después, otro silbido en forma de disparo alcanzó a su segundo Otto, desplomándose al suelo y escupiendo espumarajos por la boca. Rápidamente, dieron la voz de alarma y se pusieron en guardia, mientras los dardos envenenados seguían atravesando la expedición imperial. Antes de poder defenderse, una carga de saurios enfurecidos y acorazados cayeron sobre los humanos, en una marea incesante de mordiscos y golpes. Uno de ellos era especialmente rápido, la velocidad con la que se movía por la jungla estaba fuera de la normalidad para un ser de ese tamaño. 

Los imperiales comenzaron a disparar hacia la poblada jungla, pero los disparos eran en vano. No conseguían detener el ataque de los furiosos hombres lagarto, que luchaban con una ferocidad territorial enorme. El capitán de Bruner consiguió abatir a dos de estas bestias, pero la tercera le arranco media mano de un mordisco, gritando de dolor. Pudo defenderse con su otra mano, clavándole un pequeño puñal en el costado, pero cayó el suelo, extasiado de dolor. Comenzó a marearse y perder el sentido, cuando notó que una criatura gigante se dirigía sin detenerse hacia su posición. Notó que ese monstruo lo montaba una de esas criaturas con las que había luchado. 

No sabía si era por el shock de la amputación de su mano, o por algún dardo de veneno que habría recibido, pero notó como todo empezó a ir más lento, más despacio, como si se parase el tiempo. Ya casi no veía a sus compañeros luchar, ya que estaban todos abatidos o moribundos. La carga del monstruo se ralentizo a un nivel en el que casi se paraba el tiempo. 

- “¿Por qué queréis destruir nuestro hogar?” - el capitán escuchó una voz en su interior y pensó que ya se había vuelto totalmente loco… 

- “No te has vuelto loco. A tu izquierda…” - el capitán volvió a escuchar la voz y se giró lentamente a su izquierda. Vió a un pequeño ser naranja agazapado, con los ojos en blanco, con un pequeño báculo en una mano y una pequeña bola de energía en la otra. Ese ser debía de tener poderes y se estaba poniendo en contacto con el capitán. 

- “Lo único que lleváis a vuestro pueblo es la muerte, humano. Venís a nuestras tierras a profanarlas y destruirlas, pero nosotros no lo permitiremos, pues descendemos directamente de los Ancestrales, y juramos proteger nuestras sagradas tierras de cualquier invasión” 

- “ Ahora debes morir, siguiendo los planes de los Ancestrales”. 

En ese momento, los ojos del chamán dejaron de estar en blanco y la bola de energía desapareció. El tiempo volvió a su lugar, haciendo que el capitán volviera a la realidad. Y esa realidad se acabaría cuando, un segundo después, el carnosaurio llegó al capitán y terminó de un solo bocado con la vida de este. 

La jungla estaba a salvo y de nuevo, los Hombres Lagarto, habían conseguido cumplir el plan de los Ancestrales.





Comandantes

  • Viejaestirpe en carnosaurio, con desoves de Itzl, Tepok, Tlazcotl, arma a dos manos, armadura ligera, escudo, Aura de Quetzl y Veneno de la Ranita de Luz
Héroes
  • Chamán eslizón de nivel 2 con 2 Pergaminos de Dispersión
  • Escamadura con desove de Tepok, arma a dos manos, armadura ligera, escudo y Amuleto del Guerrero Jaguar
Básicas
  • 2 enjambres de la jungla
  • 10 hostigadores eslizones con cerbatana
  • 10 hostigadores eslizones con cerbatana
Especiales
  • Bastiodón con Arca de Sotek
  • 16 guerreros saurios con desove de Quetzl y grupo de mando completo
  • 4 kroxigores
Singulares
  • Estegadón con arco gigante
  • 3 salamandras

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